Por Mag. Silvia Marisol Quispe Bautista
CEO y Fundadora de Globe Vision LLC – Líderes USA
*Dirigentes, profesionales y comunidades PEX rechazan la violencia política de género y respaldan la trayectoria de fiscalización firme de la Arq. Norma Yarrow Lumbreras.
La reciente ofensiva de ataques contra la congresista y candidata a la primera vicepresidencia por el Partido Renovación Popular, Arq. Norma Yarrow Lumbreras, ha generado una respuesta inmediata dentro y fuera del país.
Peruanos en Estados Unidos, Europa, Canadá, Chile y Argentina coincidieron en denunciar que se trata de una campaña sistemática orientada a desacreditar a una mujer que ejerce fiscalización firme, directa y sin concesiones.
El Comité Ejecutivo Nacional de Renovación Popular y la Comisión de la Mujer y Familia del Congreso de la República condenaron públicamente los hechos, señalando que constituyen violencia política de género, un mecanismo que busca silenciar a mujeres que ocupan espacios de liderazgo.
Un pronunciamiento determinante fue el del Congresista de los Peruanos en el Exterior, Jorge Arturo Zeballos Aponte, quien expresó:
“Rechazo tajantemente la violencia política contra la mujer. Atacar a una mujer por ejercer la política es atentar contra la democracia y contra el derecho de todas las peruanas a participar en igualdad de condiciones. ¡Basta ya de violencia política de género!”
Su declaración reforzó el sentir de la diáspora, que se movilizó espontáneamente para respaldar a Yarrow y rechazar cualquier intento de destruir su imagen mediante rumores, desinformación y hostigamiento digital.
Los peruanos en el exterior recordaron que la violencia política no solo afecta a la persona atacada, sino que debilita la democracia e inhibe a nuevas generaciones de mujeres de participar en la vida pública.
Norma Yarrow mantiene una trayectoria política coherente y sin denuncias, con años de trabajo en el municipalismo limeño y un rol congresal marcado por la defensa del debido proceso, el control democrático y la fiscalización de instituciones que por años operaron sin contrapesos efectivos.
Su elección como candidata a la primera vicepresidencia de la República ha fortalecido su presencia nacional y, a la vez, incomodado a sectores que rechazan la fiscalización directa.
Los ataques que enfrenta —desinformación, rumores fabricados, hostigamiento mediático y violencia digital— forman parte de un mecanismo repetido que se activa cada vez que una mujer avanza posiciones de liderazgo.
No es un ataque político aislado:
es violencia política estructural.
No busca debatir ideas:
busca silenciar a la mujer que las sostiene.
Peruanos en Estados Unidos, España, Italia, Chile, Argentina y Japón se pronunciaron con firmeza. Uno de los mensajes que se volvió viral resume este sentimiento colectivo:
“Estimada Norma Yarrow: estar en política y demostrar trabajo por el pueblo con resultados tiene un costo: la agresión gratuita y baja. Como peruano rechazo enérgicamente las agresiones sistemáticas hacia usted y su familia. Que nada la amilane; siga firme, como lo que usted es: la Dama de Hierro andina.”
Norma Yarrow ha respondido de manera institucional, como corresponde a su investidura. Pero no debería enfrentar esta lucha sola.
La defensa de las mujeres en política es una responsabilidad conjunta:
• del Estado,
• de los partidos políticos,
• de los medios de comunicación,
• y de la ciudadanía.
El Perú necesita más mujeres construyendo nación, no menos.
Más verdad, menos odio.
Más debate, menos desinformación.
Los peruanos en el exterior lo han dicho claro:
“No estamos exentos de ataques, pero sí estamos unidos para denunciarlos y para defender a quienes, como Norma Yarrow, no se rinden.”
El respaldo global reafirma una verdad esencial: la defensa de la dignidad y del ejercicio libre de la política no tiene fronteras y la democracia tampoco
























